Vida y Espiritualidad de Félix de Jesús Rougier


Misioneros del Espíritu Santo
Vida y Espiritualidad del
Venerable Félix de Jesús Rougier, M.Sp.S
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Ricardo Zimbrón L., M.Sp.S.

 

 
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CAPÍTULO XVII

EL PADRE
 

La esencia de la espiritualidad del padre Félix es el amor y la devoción a cada una de las tres Personas de la Santísima Trinidad.  

Esto es muy lógico, puesto que el término de la Espiritualidad de la Cruz es Dios Padre, a quien ofrecemos constantemente dos ofrendas: la principal, que es Cristo; y con él nosotros mismos, movidos por el Espíritu Santo por el cual Jesús se ofreció constantemente al Eterno Padre.

En el presente capítulo, presentamos una selección de los escritos del padre Félix referente a la devoción a la Santísima Trinidad y al Divino Padre en especial. 

"La característica principal del Misionero del Espíritu Santo es una gran devoción a la Santísima Trinidad: a cada una de las Divinas Personas." (1) 

“Acabo de pasar dos meses en el noviciado y les di la meditación cada mañana. He insistido mucho sobre la devoción más nuestra: La Santísima Trinidad, cada una de las tres Divinas Personas.” (2) 

"Quiero amar con toda mi alma al Padre, al Verbo, al Espíritu Santo y hacer que todos amen a esas Divinas Personas. Que mi amor a ti, Oh Trinidad Santísima, crezca a cada momento y que mi única recompensa sea amarte más." (3)  

"Es verdad que las tres Personas Divinas son inseparables, pero son realmente PERSONAS DISTINTAS, infinitamente distintas, porque en Dios todo es infinito. El Padre es el principio, el que engendra eternamente al Hijo. El Hijo es aquel que recibe la vida del Padre desde toda la eternidad y lo ama con amor infinito y recibe del Padre el mismo amor Infinito. El Espíritu Santo es ese amor, que procede desde siempre del Padre y del Hijo y que es persona, como el Padre y como el Hijo. Si Dios fuera UNO pero no TRINO, sería un eterno solitario, porque nunca podrá dar ni recibir el amor divino en toda su capacidad. Las creaturas no remediarían su soledad, porque todo ser que no sea Dios, está infinitamente lejano de Dios." (4)  

"LA ATENCIÓN AMOROSA A DIOS, es un enamoramiento de Dios, es una pasión fuerte, es no poderse olvidar ni del Padre, ni de Jesús, ni del Espíritu Santo." (5)  

"La vida de un Misionero consiste en copiar la de nuestro amado Jesús, viviendo con Él en el Padre: "Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí". Jn. 14.10. (6)  

"La unión con Jesús para ir al Padre bajo la moción de su Espíritu, es el centro de toda nuestra vida espiritual. Pero no perdamos de vista que es el Padre quien primero nos lleva a Jesús: "Nadie viene a mí si mi Padre no lo trae". Jn. 6.44. (7)  

De ahí que nuestra devoción al Padre nos une más y más con Jesús por el don de su Espíritu. Como Jesús, repitamos constantemente: Yo amo a mi Padre (Jn. 5,30 y 12.50). Los contemporáneos de Jesús no vieron sino su exterior: al obrero que trabaja entre ellos, que sufría como todos el cansancio, el hambre y la sed. Pero Jesús estaba siempre con el Padre, siempre tranquilo, indeciblemente feliz en su amor. 

Pues aquí tenemos la perfecta imagen de lo que debe ser un Misionero del Espíritu Santo. (8) 

"El gran secreto para hacernos santos está todo entero en estas palabras de nuestro amadísimo Maestro: 'Si alguno me ama, mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra habitación permanente' (Jn. 14.23). 

Así que nosotros somos templo del Dios vivo (2 Cor 6.16) y yo estoy convencido que la habitación real en nosotros de las tres Divinas Personas es el dogma central, fundamental, del cual debemos alimentarnos en todos los instantes. Por eso decía con toda razón Sor Isabel de la Trinidad: 'Desde que encontré EL GRAN SECRETO, desde que me di cuenta que las palabras de Cristo y de San Pablo sobre DIOS EN NOSOTROS debían tomarse a la letra, porque son una realidad, desde entonces yo hice de esta realidad el centro de mi vida'. 

Hagamos todos de esta realidad el centro de nuestras vidas. Esto es lo que les he predicado en el noviciado mil y mil veces, en esto consiste la ATENCIÓN AMOROSA A DIOS, esta es la sustancia de la vida contemplativa, de la cual no debemos separarnos ni aún en medio de una intensa actividad apostólica.

Trabaje por hacerse consciente de ésta presencia activa de las tres Divinas Personas en nosotros." (9) 

"Hija mía, nunca está sola. Cuando tiene esta tentación, piense que es sólo su imaginación, porque esto es falso. Es una verdad de fe que las tres Personas Divinas habitan en todas las almas que están en gracia de Dios. Así lo asegura Jesús: 'Si alguno me ama, mi Padre lo amará, iremos a él y moraremos en él' (Jn.14.23). Son palabras del Señor. Son palabras de las más consoladoras que él nos dijo, y están consignadas en los Evangelios." (10) 

"Den las gracias al Padre amadísimo por tantos favores. El nos envió a Jesús, y El nos envió al Espíritu Santo (Jn. 14.24 y 16). Todo lo debemos al Padre. Que nunca amaremos en este mundo como debemos. El nos dio también a María como Madre nuestra. Y nos dio el don de nuestra vocación, y con ella tantos favores. 

iOh Padre, Padre bueno, Padre Santo, Padre misericordioso, Padre Eterno, Padre Celestial, Padre de quien procede todo bien, Padre de quien viene toda paternidad, Padre de Jesucristo, Padre amadísimo, Padre nuestro: has que nosotros, tus hijos, te amemos apasionadamente." (11) 

"Quiero y suplico a Jesús lo que voy a pedirle, para mis hijos y para mí: Que de veras amemos al Divino Padre como él lo amó, sin medida y hasta la muerte de Cruz." (12) 

"Únicamente Jesús puede enseñarnos lo que el Padre es para nosotros y lo que nosotros somos para él. Pero la revelación cristiana sobre nuestra relación con el Padre está resumida en ese nombre que Jesús le da: 'Es mi Padre y el Padre de ustedes' (Jn. 20.17). El que engendra al Verbo desde toda la eternidad, el Padre de Jesucristo, es también NUESTRO PADRE." (13) 

"Después de comer fui a ver a la Sra. Cabrera, muy enferma. Está padeciendo dolores de veras muy fuertes y constantes. Iba a escribir "Crueles", pero no, nada es cruel, porque todo viene de nuestro Padre y más en la vida de los que sirven a Dios. El es el Padre infinitamente atento a cada uno de sus hijos y procura en todo nuestro bien, aunque a veces no lo comprendemos. Pero lo sabemos con toda certeza y este es el más grande consuelo en nuestras penas." (14)  

"Yo me siento cada día más y más atraído hacia el Padre y esto hace ya mucho tiempo. Creo que así es como estoy imitando a Jesús. 

No dudo que el Espíritu Santo es quien me orienta más y más hacia el Divino Padre, porque el Espíritu Santo es quien va haciendo de cada uno de nosotros una copia de Jesús." (15) 

"Hace un siglo no existíamos y dentro de un siglo no existiremos. El tiempo nos está empujando siempre. Venimos a este mundo, vivimos y nos vamos. ¡Y cuántos millones de hombres no saben ni de dónde vienen ni a dónde van! 

Pero nosotros sí lo sabemos: Nuestro viaje es semejante al de Jesús. Como fue hombre, también fue viajero en este mundo. Vino del Padre, estuvo aquí 33 años y después volvió al Padre para siempre. Y nosotros también: venimos del Padre, caminamos muy unidos a Jesús atraídos por el Padre, impulsados por el Espíritu Santo. ¿Qué os falta pues, para que nuestro viaje sea feliz? Nada. Llegaremos al Padre y estaremos en su casa para siempre. Esa es nuestra meta y nuestro fin. ¡Felices viajeros! venimos del amor del Padre y vamos hacia el amor del Padre." (16) 

En una libreta del padre Félix y sin fecha, encontraremos esta página, con el titulo de PUNTOS PARA MI EXAMEN DE CONCIENCIA: 

-"Ser una ofrenda para el Padre, en unión con Jesús, dejando que el Espíritu Santo actúe en mi, sin estorbar su acción.

-Vivir en presencia del Divino Padre, procurando agradarlo en todo.

-Mirar al Padre con la mirada de Jesús, con obediencia perfecta.

-Honrar a mi Padre. Amarlo. Rezar bien el "Padre Nuestro".

-Imitar a mi Padre en la dulzura y la bondad interior y exterior.

-Ser fiel en lo que le prometo a mi Padre.

-Sacrificarme un poco más en la comida, para ofrecer esto al Padre.

-Amar al Padre por todos los que no lo aman, como un hijo que quisiera compensar a su Padre a quien ve poco amado. Le diré con frecuencia: Padre, te amo por todos los que no te aman.

-Buscar al Padre en el silencio.

-Vivir continuamente con el Padre, dentro de mi corazón.

-Evitar que mis ojos se distraigan, para estar más unido a mi Padre.

- Tener más confianza en mi Padre y más gratitud

-Refugiarme siempre en el corazón de mi Padre.

-Más presencia del Padre en cada Misa. En la Comunión. En la acción de gracias.

-Abandonarme en manos del Padre, con amor, muy unido a Él.

-EI Padre siempre en mi meditación, en mis intenciones, en la observancia religiosa, en mi conciencia.” (17)

"Toda nuestra vida espiritual consiste en vivir unidos a Jesús para ir con él al Padre, movidos por el amor filial que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones". (Plática, 13 de junio, 1932).

"Procure enamorarse del Padre, ámelo más y más imitando a Jesús, uniéndose a Jesús. El Espíritu Santo le ayudará." (18)

"La Iglesia nos enseña a dirigirnos de manera especial al Padre. Miren ustedes su Misal y verán que por lo menos el noventa por ciento de las oraciones son al Padre. Y es que el Padre es el principio y el primero en todo, pues el Hijo es engendrado por el Padre y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. El Padre envió a su Hijo a redimir al mundo, y el Espíritu Santo recibió la misión de santificarnos. El Padre, pues, da misiones; pero El de nadie las recibe.

El centro del culto cristiano es la Eucaristía, y siempre se ofrece al Padre, a nadie más.

Por eso me puse muy triste un día que prediqué sobre el Padre en un convento de religiosas y una de ellas me dijo: Es la primera vez que oigo hablar sobre la primera persona de la Santísima Trinidad.

¿Cómo se puede vivir la Santa Misa si uno no tiene una gran devoción y un gran amor a Dios Padre?

No dejen de adelantar en la devoción al Padre de Jesús y Padre nuestro; para imitar a Jesús, para seguir a la Iglesia, para adelantar en el camino de la verdadera unión con Dios, para gozar siempre de sus consuelos, para beber en el manantial de toda gracia". (Plática a los novicios. Sin fecha).

"El Padre es vida. Sin duda también el Hijo y el Espíritu Santo son vida; pero primero el Padre es vida, porque es principio. El nos da al Hijo y al Espíritu Santo, del adre procede todo. 1 Cor 6.27.

El Padre es vida y es ternura y es misericordia y es perdón y es promesa. Su paternidad todo lo abarca. ¡Vamos al Padre! Al Padre de Jesús y Padre nuestro. Es imposible acudir al Padre sin recibir una abundancia especial de dones espirituales, porque él es el principio y la fuente de todo don, en el cielo y en la tierra." (19)

Un día, un novicio le preguntó al padre Félix:

-¿Por qué no nos escribe un libro sobre la devoción al Padre? Así conservaríamos por escrito todo lo que Ud. nos ha predicado sobre esto, que Ud. considera lo más importante...

El P. Félix respondió:

-No es necesario hijo, ese libro ya está escrito: se llama EL EVANGELIO.

Y qué cierto es eso. La primera palabra que se conserva de Jesús se refiere al Padre: 11 ¿Por qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?". Luc. 2.49. A sus discípulos les dice: "Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre y llevar a cabo la obra que me ha encomendado" Jn.. 4.34. Y en otra ocasión resume así toda su vida: "Yo hago siempre lo que le agra- da a mi Padre". Jn. 8.28. Siempre que oraba se dirigía al Padre y la única oración que nos enseñó fue el Padre Nuestro. Mt. 6.9. En la Ultima Cena con sus discípulos hace una larga oración al Padre y luego les dice: "Para que el mundo vea cuánto amo a mi Padre, levántense y vamos" y se dirige al lugar en donde había de ser apresado y llevado a la muerte. Ya en el Huerto de los Olivos vuelve a orar al Padre: "Padre tú todo lo puedes. Si es posible aparta de mí este destino, pero que no suceda lo que yo quiero, sino lo que quieras tú". Mc. 14.36. Y sus últimas palabras en la tierra, su último pensamiento, su último acto de amor, fue para el Padre: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Luc. 23.46.

Realmente ¿Podemos Ilamarnos discípulos de Jesús si nuestro amor no es para el Padre? Y realmente, ¿necesitamos otro libro además del Evangelio para aprender esta verdad?

"Con gran gusto me puse hoy en oración y en seguida la presencia del Padre me envolvió como en una atmósfera de alegría. Y comprendí que su mirada es amor y mi oración fue mirada por mirada y amor por amor. ¡Oh Padre amadísimo! Te prometí fijar en ti sólo mis ojos para siempre y que seas Tú mi única posesión... Te prometí consultártelo todo y con todo mi amor hacer siempre tu voluntad" (20).

"La atención amorosa es estar mirando a Dios nuestro Padre. Pero al mirarlo nosotros El también nos mira; y hoy quisiera escribirles algo sobre esa mirada del Padre:  

Esa mirada ha estado sobre mí desde siempre, porque es la mirada de Dios y estará sobre mí durante los siglos eternos. Esa mirada me infunde alegría, fortaleza y confianza, me da valor y me sostiene. Me dice: iAma! ¡Ven! iSube hasta mí y háblame, porque eres mi hijo amado! Otras veces me dice: ¡Silencio! ¡Calla! ¡Escúchame! Otras veces me dice: Sé humilde, sé pequeñito ante mí. Y me convida y me acompaña y jamás me deja solo. Esa mirada es mi cielo en la tierra: me calienta, me refresca, me da vida, me mata y me resucita a la vez. Es la mirada de todo un Dios, que me arrebata de este mundo y se lleva mi alma en pos de sí. Y si caigo en pequeñas faltas, esa mirada me punza como una espina y me purifica y me limpia, porque es AMOR. Y mi alma queda más cerca que antes del corazón de Dios, que la quiere toda suya. ¡Oh mirada del Padre, mirada de amor, no te apartes de mí y de mis hermanos! ¡Haznos puros, amantes, felices y santos!" (21).  

En una libreta el padre Félix escribió estos pensamientos con los que damos fin a este capítulo:  

"Me puse en tu presencia, Padre amadísimo, y vi ese RÍO ETERNO. ¿Lo vi? ¿O fue imaginación? ¿Eras Tú? ¿El manantial de la divinidad? ... Yo quiero ser todo tuyo y amarte apasionadamente, el') el tiempo y en la eternidad; porque soy una gotita de ese Río... ¿Verdad Padre que soy realmente tu hijo?" (22)  

"Empecé como siempre mi oración: Padre amadísimo, te adoro, te adoro y te amo... Pero luego me sentí como rodeado por todos lados, y sólo pude decir: TU, TU, TU... Y me sentía feliz, con esa plenitud, y el TU se cambió por TUYO... fue mi donación total una vez más..." (23) 

"Empecé mi hora con buena voluntad. Dedicada al Padre de mi alma, al Amor de mi vida, a mi amadísimo Padre. Pero me vinieron muchas distracciones. Le supliqué a mi amado Padre que me tomara por suyo y le dije que yo tenía con El un mismo querer y no querer... Con distracciones y todo, 'acabé mi hora completa. ¡Bendito sea Dios! (24) 

"Estaba ansioso de irme con mi Amado Padre, pero no quedé libre hasta las 10 a.m. La caridad para con mis hermanos me obligó a retardar mi "hora de amor". Dejé regada toda la correspondencia aunque es urgente. Primero está mi Padre. El después me lo arregla todo.  

Ante mi Padre, me uní espiritualmente con todos los hombres del mundo y en nombre de todos sus hijos le dije: Amadísimo Padre, te adoro, te amo, te pido perdón... Sálvame, ilumíname, llévame a Jesús, porque sólo Tú puedes hacerlo." (25) 

"Duro fue el trabajo del día. Dormí algo y luego, a las 11 p.m. empecé mi oración al amado Padre, con toda mi buena voluntad... Luego me dormí hasta después de media noche. Tuve mucha pena por mi pereza... Me hubiera quedado de pie para no dormirme, siquiera eso hubiera sido un acto de amor a mi amantísimo Padre. Así lo haré otra vez." (26)  

"¡Padre, perdóname! Tú conoces mi pobre vida... mucho más que pobre. ¡Perdóname! Tengo tantas fallas... desde las más pequeñas hasta las más grandes. Perdona tantos pecados, tantas omisiones, y el abuso de tu gracia. Perdona tanto olvido y tanta frialdad. ¡Ya no quiero ser así, ya no! Quiero vivir en la intimidad contigo. Pero primero tu perdón. ¡Oh Padre, perdóname y purifícame!

Tu Félix. (27) 

CITAS

1- Carta a la casa de Roma 15 de agosto 1936.
2- Ibid. 11 febrero 1934.
3- A las Hijas del Esp. Sto. 12 enero 1924.
4- Revista La Cruz. Nov. 1927.
5- A las Hijas del Esp. Sto. 14 de junio 1924.
6- Jn. 14. 10.
7- Jn. 6.44.
8- A la casa de Roma. 23 enero 1932.
9- Carta al P. Alvarez. 19 dic. 1920.
10- Carta a una Hija del Esp. Sto. Sin fecha.
11- Escritos T. 1. Pág. 123.
12- Plática a los estudiantes. 18 abril 1924.
13- Revista La Cruz. dic. 1927.
14- Apuntes. 31 marzo 1935.
15- Apuntes. 16 de junio 1925.
16- Plática a los novicios. 25 abril 1932.
17- Apuntes. Sin fecha.
18- Carta al P. Treviño. 14 oct. 1924.
19- Plática a los novicios. 24 junio 1932.
20- Apuntes. Sin fecha.
21- A las Hijas del Esp. Sto. oct. 1924.
22- Apuntes. Sin fecha.
23- Ibid.
24- Ibid.

25- Ibid.
26- Ibid.
27- Ibid.
 

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